Posts etiquetados ‘historia de la publicidad’

4. Deconstruyendo la publicidad (ejercicio)

En esta serie de post hemos estado viendo varias técnicas de codificación de significados en las marcas y productos de la publicidad. Principalmente hemos estado trantado el arma fundamental de la publicidad, su engaño más efectivo: Convertir un producto en un signo de prestigio, de poder, de belleza, de juventud… Para que el consumidor crea que está comprando esos valores cuando en realidad no está adquiriendo más que una cosa. (más…)

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3. La connotación

Siguiendo la interpretación de las imágenes como signos de Roland Barthes, podemos analizar toda imagen publicitaria como un signo codificado que siempre significa mucho más que la escena u objetos que simplemente muestra. Justamente el engaño reside en que parece que la imagen no puede mentir y, sin embargo, este simulacro nos hace pasar por alto que los publicistas han puesto buen cuidado en orientar nuestra interpretación de lo que nos muestran.

 La imagen de cualquier político en un medio cuya línea editorial sea contraria a su ideología, constituye un claro ejemplo de este tipo de imagen cargada de significado; ya sea la selección de una imagen en un periódico, el tiro de cámara, la iluminación o el corte elegido en una televisión… En cualquier caso, nos daremos cuenta de que no existe una información neutra. (más…)

2. Función Fática: Bienvenidos al maravilloso mundo del espectáculo

El primer imperativo de todo anuncio es llamar la atención. Sin la atención del espectador no hay ni comunicación, ni persuasión ni hay nada. Se tratar de cubrir lo que se conoce como función fática: Toda publicidad está hecha para llamar nuestra atención y conseguir que nos quedemos unos segundos recibiendo su mensaje.

La clásica imagen del “Tio Sam” con el texto “We need you!” (“¡Te necesitamos!”) ejemplifica perfectamente esta interpelación directa al espectador. (más…)

1. De convencer a persuadir: La publicidad de los fabricantes

Iniciamos con este post un análisis de las principales técnicas publicitarias para persuadir al consumidor. Usamos intencionadamente “persuadir” y no “convencer” puesto que, como vamos a ver, la clave no está en hacer entender racionalmente al consumidor las ventajas de comprar determinado producto (que efectivamente sería tratar de convencerle). Los nuevos manuales de publicidad aconsejan más bien toda una estrategia de seducción que implica emociones, sentimientos, altas dosis de fantasía, elementos de juego y un largo etcétera que moviliza al espectador a convertirse en consumidor de un producto del que ha quedado prendado.

Por su sencillez y escasos recursos estilísticos, este antiguo anuncio de relojes (finales del s. XIX) hoy en día nos puede resultar de lo más inocente. (más…)